Día de la madre
Por el Psicólogo Alejandro Agostini. (Matrícula 54557)
El 18 de octubre, se festejó el día de la madre. Guiños. Por cuestiones personales, cambié el
soporte digital en el que escribo las columnas. Nada complejo, pero da la casualidad que esta
pestaña tiene el número 7. En el día de la madre, hubo uno allá por el año 2006, un 15 de octubre
que también tuvo ése número. Se celebra en rigor a la persona que nos dió la vida. Nos conformó
a partir de su ser. Preparó nuestro primer nido, la matriz. En las creencias ancestrales en distintas
partes del mundo se lo vincula con la tierra. Con la creación. También se dice que la madre es
quien Interpretó y nombró desde antes de la concepción nuestros gestos, las exteriorizaciones de
nuestras necesidades, y así nombró ella aquello que nos pasaba a nosotros. Piera Aulagnier a
ésa anticipación necesaria (porque el cachorro humano carece de palabra), la llamó Violencia
Primaria. También la autora señala que le da un orden simbólico al organismo, y su funcionamiento. Es una definición técnica que suena fuerte en castellano. Sobre todo para nombrar los actos de una madre. Más de un paciente mío que trabajaron en las cadenas de
electrodomésticos, dijeron que se vende más o igual que en navidad. Tendemos a tener la maternidad como un acto sagrado. Hay un cantautor que reza “quien no quiere a su patria, no quiere a su madre ”.Así de sagrada es la figura de la mujer que encarna dicha situación. Desde elpsicoanálisis decimos que no se puede despegar la función del ideal. Y también decimos que el ideal no existe. Tenemos que entender que no hay madre perfecta, y esto es necesario para
quienes somos hijos, y sobre todo para quienes encarnan el papel o rol de la maternidad. Porque
no hay un proceso saludable en la estructura cristalina de lo idealizado. Imaginense no poder despegarse de las exigencias de un ideal. Compararse con la perfección. Es cruel con el alma, de quien sea. Más de una vez he dicho que en Magdalena está el graffiti de “contra toda autoridad menos la de mi mamá” o algo así, sobre calle Brenan, firmado: ¿un “anarquista”?. O un humorista.
Un anarquista, o al menos en el grafiti está el logo del anarquismo, es quien desestima toda autoridad, (ni Dios, Ni estado). Sin embargo, hay estamentos estatales donde ése preconcepto abunda. Por ejemplo, en la justicia es muy difícil ir contra la autoridad de la madre. En los clubes,
se ve cómo se frenan las autoridades ante “la/s” “madre/s”. Había una época donde la madre era
igual o más sagrada, pero la docente podía decir y transmitir eventos de cuidado y protección de
las infancias a las madres. Y predicaban sobre higiene, antipediculosis, controles sanitarios,
alimentación, etc. Hoy no. El Estado se retiró. Para mí dejaron huérfana de apoyos o redes a las madres. Y ellas igualmente se las arreglan. Es más posmoderno brindar y buscar apoyos desde otros lados. No digo que sea bueno ni malo, sino solamente otro signo de época. Por suerte, también como signo de época, se entiende que una madre también puede ser mujer, trabajadora, astronauta y un largo etcétera. Le dejan la función del ser, de la identidad y de la actividad
productiva. Completa. Otra vez la trampa. Guarda con caer en la falta de una falta. Con caer en la
ausencia de una carencia, en la existencia de una debilidad, un imposible. Ayer lo festejé con mi
madre, pero en mi casa. Ella no tenía ganas de cocinar, ni de tener ni limpia ni impecable la casa,
así que prefirió viajar, trayendo algunos tupper con conservas. Qué otra cosa puede hacer una
madre sino cumplir simbólicamente (y en lo real-concreto) con la función nutricia. Y que el hijo se
encargue del almuerzo, la casa y lavar los platos, ordenar y limpiar luego. Posmoderna la vieja.
Pagó con tiempo y cierta incomodidad: la comodidad. Sé que es un día que no todos pasan bien.
Hay personas que no tienen a su madre en este plano. Hay otras que que no tuvieron buenas madres y están alejadas además de sobrellevar los traumas. Un psicoanalista a quien considero
desde la admiración y el cariño posteó hace años: “feliz día a quien/es llenan mi consultorio”. Por esto de interpretar nuestro deseo, nuestras necesidades, cargan a veces con la responsabilidad de los traumas por carencia o por exceso de cuidados y/o prevenciones. En ése sentido hay violencia, en el que exceden la capacidad de tramitación del sistema psíquico. En ocasiones más por imposibilidad de nuestros pacientes de desprenderse de la palabra de quien cumplió la función o por desprenderse al extremo. Como el amigo anarquista, como el Estado. La madre sigue siendo una función sagrada. Seguiremos ayudando los profesionales de la salud, a separar el ideal (lo sagrado) de lo humano (lo posible).
A las mujeres madres, y a los hijos. Mientras, espero
que la hayan pasado bien. Siendo nutridos, como símbolo de amor y nutrir con el reconocimiento
al rol/función. Hoy me doy el gusto, también por acá: FELIZ DIA MA.