EDICIÓN DIGITAL / 08/11/2026

Septiembre. Robos esclarecidos. ¿Habrá condena?

Por Alejandro Agostini

Septiembre. Robos esclarecidos. ¿Habrá condena?

Lamentablemente dentro de la comunidad una familia de Atalaya sufrió un robo en su domicilio.
Luego las autoridades fueron las que resolvieron, lograron pruebas para fundamentar un
allanamiento, que luego dió con los supuestos autores. Hay algunas cosas que funcionan después
de las desgracias. No sé si una condena reeduca, pero al menos debe de ejercer algún efecto de
prevención, o sea de riesgo de consecuencias desfavorables que evita que otros tomen
livianamente el camino delictivo.

Hay bibliografía que avala eso. Desde Cesare Beccaria y/o Bentham, a por ejemplo Raymond Pasternoster o Nagin & Pogarsky (2003). Y cuando hablo de bibliografía trato de citarla, tal vez porque considero al lector lo suficientemente curioso o
desconfiado como para buscarla y corroborar mi interpretación. A veces pasa que sí, la verifican y
me escriben para asentir o disentir, y ambas me agradan, pero sobre todo cuando hacen
preguntas de conclusiones o derivaciones intelectuales de alguna postura. Los cambios cuestan y llevan tiempo, y vaya si los psicólogos y sus pacientes lo saben.

Por eso en todo proceso de cambio se toma en cuenta casi lo mismo que en las deudas. Voluntad/capacidad/ejecución. No es lo mismo tener voluntad de pago/cambio, que poseer la capacidad de cambio/pago ni mucho menos realizar (ejecutar) un pago/cambio o un proceso de cambio. respecto a la capacidad de las personas dependen entre otras cosas de algo que se llama recursos como ser simbólicos, intelectuales, de contención familiar, de grupo social y acceso a bienes/objetos de consumo y/o de cultura o adquisición de capacidades. Lo mismo para los cambios. Los profesionales de la salud
en general, vamos teniendo a medida que adquirimos experiencia, cierto cálculo e ideas sobre
cómo generar/multiplicar y/o sugerir recursos a nuestros pacientes. Por ejemplo, como hago con
los lectores de hacer citas, para aquellos curiosos se sumen a la lectura/búsqueda de información.
Y hablo de experiencia sin ponerme colorado. Porque las teorías (o contenidos teóricos) no dejan
de ser el resumen de lo que se experimentó en distintas áreas o se piensa en base a la
observación permanente e interpretación particular de los fenómenos. Sólo que puestos en
palabras para los otros. Muchas veces veo la discusión teoría/práctica como si fueran opuestas,
toda vez que son absolutamente inseparables. De hecho, es la experiencia quien guía la teoría, ya
que ésta resulta de su resumen, digamos para el sentido de esta columna. Pero también es la
puesta en práctica / experimentación, la que sustenta o hace desechar o relativizar los alcances
de un/os supuesto/s teóricos.

Así que también a los fines de esta columna veremos cómo la voluntad viene a ser como el aspecto teórico, la capacidad la combinación de ambos, y su
realización como la puesta exitosa en acto de los fundamentos teóricos. tal vez querramos dejar
algún vicio, fumar, beber, el teléfono, llegar tarde (alguna infracción). O podemos decir no hacer
trampa. Y teóricamente podríamos decirlo, pero luego tendríamos que probarlo o ponerlo a prueba
y de ése modo, lentamente dejar de hacer cosas o hacer cosas por más que otras no nos guste o
guste más. Y finalmente hacerlo definitivamente. Y ahí hablamos por ejemplo del fútbol, vicio de
multitudes. El sábado robaron una vez más el criterio de equidad. Y fueron los sospechosos de
siempre. Y hay muchas voces diciendo que quieren algo más limpio o menos sucio. Por ejemplo
hablando de respeto o sus faltas de respeto. Un admirado colega, que es para mí un maestro, y
Bostero él, Luciano Lutereau dice que para ser buena persona hay que asumir que se es malo
potencialmente, y de ahí hacer los cambios. Porque obligarse a sí mismo a ser bueno por culpa o
mandato trae sufrimiento psíquico. Según él es dejar de hacer las cosas mal, lo que trae alivio
psíquico respecto al mandato superyoico de obediencia o evitar la culpa. Y no tanto el hacer las
cosas según una moral. Pero nada de eso pasó el finde. Como beneficiaba a algunos supuestos
amigos o merecedores de un premio, evitamos hacer las cosas bien y las acomodamos a nuestro
gusto/amistad. Y ahí tenemos igual los golazos y la calidad técnica de Di María. Glorioso campeón
del mundo y a quien estamos agradecidos, que aunque lo sufrí, no hizo más que maravillar con su
golazo de tiro libre. En cambio, como lo bueno viene con lo malo, y lo malo con lo bueno; dejo
para Pietrantoni (por ejemplo) el análisis deportivo.

Hay que recordar que el partido del sábado
mostró la peor cara del capitalismo de amigos, el poder económico y político partidario y social
que da un deporte. Con represión policial infundada, con una final inventada para darle cierto brillo
de césped a una “copa-combi”. No hay capacidad ni acción concreta de cambio. Sólo palabras vacías. Poder desnudo. Y otro delito más en el país. Saludos

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